Por qué deberías apostar por la formación en tu empresa

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Apostar por la formación en tu empresa siempre es una buena estrategia. Es pensar en el bienestar y seguridad de tu equipo a largo plazo. Hoy en día, las organizaciones deben enfrentarse a cambios constantes y sus trabajadores deben estar formados y preparados para ello. 

La formación: pensando en el futuro

La formación de los empleados es una tarea que debe estar presente en toda organización. Aumentar y mejorar los conocimientos y competencias de los trabajadores no solo es beneficioso para ellos, sino también para la empresa. 

Antes de seguir, es fundamental que los altos cargos y el departamento de recursos humanos entienda el plan de formación como una inversión, y no como un coste. Es una inversión puesto que los recursos invertidos se recuperarán a medio o largo plazo en forma de productividad y resultados. 

Gracias a los nuevas tecnologías, las empresas pueden recurrir a distintas herramientas y plataformas online para poner en marcha acciones de formación. A día de hoy, gracias en parte a la filosofía del consumo colaborativo, encontramos el E-learning y sus múltiples versiones.   

Por ejemplo, se puede incluir en el plan de formación conectarse a webinars, MOOCs o cursos online. 

Beneficios para tu equipo

Invertir recursos en la formación de las personas que hacen posible que una empresa siga adelante, es como mejorar la calidad del combustible de un vehículo. Si el engranaje interno de una empresa funciona correctamente, su desempeño hacia el exterior será igual o mejor. 

Dentro de los beneficios que se obtendrán, encontramos los siguientes:

Aumento de la motivación. Cuando un empleado siente que su empresa invierte tiempo y recursos en él, este mejorará sus procesos de trabajo y realizará sus tareas con una mayor motivación. 

Sentimiento de pertenencia. Formar a un empleado denota que la organización tiene dentro de sus planes a largo plazo seguir contando con sus servicios. No tendría sentido formar a una persona de la que se va a prescindir. 

Clientes satisfechos. Si un cliente interacciona con un trabajador y este sabe responder todas sus dudas e inquietudes, la percepción que el cliente potencial genera de la organización será positiva. Todo trabajador es un represante de la empresa. 

Desarrollo de una ventaja competitiva única. Las empresas competidoras de un sector o nicho pueden replicar o imitar procesos de trabajo, herramientas o cualquier acción de tu empresa. Sin embargo, lo que hace realmente distinta y única a una organización es su capital humano. 

Mayor fidelidad y lealtad. Si la empresa apuesta por un trabajador, este apostará por su empresa, es una relación recíproca. Si hay un plan de formación, la lealtad y la fidelidad del trabajador estarán aseguradas. 

El único camino para comprobar que la formación del equipo interno de la empresa reporta beneficios es con su aplicación. La iniciativa no siempre tiene que venir del departamento de recursos humanos, por el contrario, cualquier integrante puede tomar la iniciativa y proponerlo. Si todos los trabajadores se preocupan por mejorar las condiciones laborales y piensan como un equipo, la empresa tendrá más oportunidades de cumplir sus objetivos. 



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